La nieve se derretía por mi bronca al tocar mi piel y tuve un agradable viaje pensando en la madre de la señorita, quien me dejo pagando como un Gil. Lo peor de todo, me había mentido.
Unos instantes antes de llegar a constitución… suena mi celular. Su número, no la atendí. Tenía dos motivos, primero tenía bronca. Y Segundo y más importante, ni en pedo sacaba mi teléfono en constitución para que me lo roben, me violen o caguen a tiros.






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