La chica de artes había puesto fin a la relación… otra vez. Y yo estaba solo y no tenía ni un hueso para hacer cucharita (para entender que es un hueso, lea el "Manual Del Buen Hueso"), nadie a la vista y el invierno se acercaba, ahí apareció La RUBIA.
LA RUBIA era detestable, asquerosa y teñida, parecía la cantante de la oreja de Vang Gohg con varios Kilos de más y con el cutis hecho bosta por él acné de bajarse kilos de toblerone. La había conocido en ese movido verano, mientras la chica de arte se arrepentía por haberme pateado como un perro (claro, después me volvió a patear).
La historia de cómo conoci a esta chica es la siguiente, estaba con mis amigos en un barliche en San Bernardo cuando de repente me doy cuenta que no encuentro a nadie. Viendo que mis amigos estaban en la suya o en el baño, me acerque a este ente para charlar un rato, Desgraciadamente resulto ser muy antipática, y ante todo comentario respondía “no”, “si”, “ tengo novio”. Viendo la cero ganas de hacer algo que no sea ponerme cara de culo y tratarme como a un vendedor de seguros, le pase mi dirección de email, más por despecho a la chica de arte que por otra cosa y pensando que nunca iba a volver a ver a semejante ser, fui a buscar alguna porción de pizza, ya que en ese bar te regalaban pizza.
A la semana que la chica de artes me pateo,LA RUBIA me agrego al msn y me pidió perdón mil veces por lo mal que me había tratado, y dijo varias cosas a las que no preste atención, como problemas sicológicos (nota mental, siempre presta atención cuando una chica te comenta que tiene problemas mentales), Lo importante es que el invierno se acercaba y yo quería tener a alguien a quien recurrir y al parecer lo había conseguido.
Nos vimos un par de veces y un par de besos nomas, la chica seguía siendo antipática y además tan fría que la” chica de arte” parecía una persona cariñosa a lado del tempano este que hacía ver al iceberg con él que choco el titanic como simple rolito.
Por supuesto, me había metido en una fea y todavía no lo sabía.





